Cinco premisas mágicas para manejar la relación con un periodista

Henry Kissinger, el famoso secretario de Estado americano, tenía una frase muy divertida para recibir a los periodistas que lo acosaban al término de una reunión o a la salida de un evento: "A ver, muchachos... ¿Qué preguntas tienen para mis respuestas de hoy?". Una variante de esa táctica la hizo en nuestro país el ex ministro del Interior de Carlos Menem, Carlos Corach. El argentino inventó las conferencias de prensa a la salida de su casa, a las ocho de la mañana. De esa manera, daba la visión del Gobierno sobre los temas del día e imponía, en otros casos, la agenda.
Hoy dio una entrevista al diario Perfil y allí sintetizó sus premisas para manejar la relación con los periodistas.

—Dedicó un capítulo de su libro a las “mañanas mediáticas”, su invento de las conferencias de prensa diarias en la puerta de su casa. Desde aquella experiencia, ¿qué reflexión le merece la actitud esquiva del oficialismo con la prensa?

—Es un error. Las conferencias de prensa diarias exigen esfuerzo. Tenía que levantarme dos horas antes para leer todos los diarios. Cuando conocía un periodista, en el primer contacto le decía: “Vamos a tener una excelente relación basada en algunas premisas mágicas.

Primero, nunca le voy a mentir ni le voy a dar mercadería podrida.

Segundo, si no puedo darle una información, no se la voy a dar.

Tercero, no voy a hacer ningún off the record; todo lo que digo es on the record.

Cuarto, no le voy a pedir nunca que me nombre. Si usted me nombra es porque es necesario o hace a su noticia.

Y quinto y final, nunca le voy a pedir que perjudique a nadie”.

Y le digo que con esas premisas tuve una excelente relación con toda la prensa que venía a casa. No hablaba más durante todo el día porque cuando me requerían, decía humorísticamente: “Soy artista exclusivo de la mañana”.


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