Dos regalos: Corona 1910 - iPad 2010

En julio me regalaron un iPad, al que le saqué jugo enseguida, cuyo número de serie no conozco pero es de 2010 seguro. Hoy, Esteban Peicovich, me regaló una Corona Typewriter de 1910. Son las dos máquinas más fabulosas para periodistas en cada inicio de siglo. En 100 años, toda la historia de la herramienta periodística por excelencia está encerrada entre estos paréntesis.

Esta Corona 3 no tiene precio para mí, aunque sí lo tuvo para Peicovich, que la compró en julio de 1981, en el mercado de Portobello, en Londres. Había ido a esa ciudad para cubrir la boda de Lady Di, como otros cientos de periodistas de todas partes del mundo. Cuando vio en la casa de antigüedades a ese prodigio de la tecnología (la valijita de madera mide 29cm x 25cm x 11.5cm. ), la compró para llevarla a España, donde estaba la corresponsalía de Editorial Atlántida.

La Corona 3 fue la máquina que se usó en la Primera Guerra Mundial y la más vendida durante 30 años: más de 600.000. Su máxima portabilidad (fue la primera máquina plegable) aumentaba al sumarse un trípode que permitía plantarse en cualquier terreno y ponerse a teclear los despachos en la primera oficina móvil de la historia.

La publicidad de la época no dejaba dudas, cualquier periodista podía llevar con comodidad la valijita colgada del hombro, sin descuidar el brillo de los zapatos. Visto 100 años después, el aviso causa un poco de gracia, pero no mucha. Supongo que la mayoría de los reporteros de la época habrán empeñados zapatos como esos con tal de tener la Corona portátil.

El modelo que tengo ahora en mi oficina es de febrero de 1910, pero está muy bien conservado. Tiene la cinta seca y algunas piezas deterioradas por el paso del tiempo (las patas de goma están semiderretidas), pero parecen funcionar todas las piezas, y las teclas parecen todas originales. Sobre la A figura una @.

En el interior de la valija queda restos de papel de una etiqueta, y al parecer allí estaba el nombre de su propietario. ¿Por dónde habrá circulado este aparato en la primera parte del siglo XX?

Al abrir la tapa, también se observan unas grampas que no parece cumplir ninguna función. Pero buceando un poco en la web está la respuesta: tiene un portalápices como se aprecia en esta foto.

La solidez del aparato es llamativa. El rodillo donde va el papel se pliega sobre el teclado y se traba para ser transportado en la valija de madera forrada con una cuerina. Se dejó de fabricar alrededor de 1941, pero su éxito ya había catapultado a la empresa que la creó, y vinieron nuevas series más modernas.

En 100 años más, tal vez alguien caminando por el Mercado de Pulgas se tropiece con esta máquina y una tableta muy manoseada. Y la historia volverá empezar.









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