Primeros palotes en el iPad


Ya habíamos hablado acá si el iPad nos podría salvar de la crisis periodística, y también cómo se debía equiparlo, pero no habíamos usado la tableta más que un ratito y de prestado. Desde hace tres días tengo uno. Y aunque durante el fin de semana contaré cuáles son los puntos fuertes y flacos, por ahora muestro los primeros palotes. En orden cronológico, muestro mis dos primeros "dibujos". El de arriba, nuestro jefe de Gabinete, fanatizado por el Twitter.
Más allá de mis limitaciones artísticas, es curioso cómo buscamos volver al principio de todo, pese a tener la tecnología más avanzada. Y no lo digo sólo por el atractivo para dibujar sobre la tela del iPad, sino también por la primera aplicación que compré: Penultimate. ¿Qué es? Un cuaderno, una Moleskine virtual, que uno puede seleccionar el tipo de papel (blanco, rayado o cuadriculado) y escribir sobre él a dedo limpio. Tiene lápiz, algunos colores y goma de borrar. El cuaderno puede exportarse a PDF.
En 2005 escribí por qué todo periodista debería tener un blog, en 2007 por qué me parecía que Twitter tenía futuro, y ahora en 2010 escribiré que todo periodista debería comprarse un iPad. Mientras tanto, miren los palotes.




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