¿El iPad nos podrá salvar?



Ya está el iPad. Y se ve lindo. ¿Pero salvará a la prensa tradicional de la caída acelerada de los últimos años? Seguro que no. El drama no es el soporte (aunque es parte del cambio), lo esencial sigue siendo el contenido. Ahora bien, el contenido no puede ser el mismo del papel, ni siquiera de los sitios digitales de esos diarios que dieron una vuelta de tuerca sobre el copy paste de la primera época de internet.

El iPad, o como se llame el soporte que se masifique en los próximos años, exigirá a los creadores de contenidos para que expriman al máximo las ventajas de la pantalla, conserven lo bueno de lo viejo, y amplíen el horizonte de posibilidades que, qué duda cabe, parece infinito.

Así como la pantalla del celular requiere otro contenido, otra sintaxis, otro tono, el iPad, o como se llame en el futuro, también necesita un nuevo estilo periodístico.

¿Por qué no arriesgo que el iPad será el amo y señor del futuro? Porque en 1994 estaba convencidísimo de que el Newton sería el rey de los asistentes personales digitales (PDA). Y sin embargo, nunca alcanzó a despegar. Pero la idea es lo que vale (las Palms fueron más populares) y la marca apenas un rulo en el espiral de la evolución tecnológica.

La foto es de @rogerschultz




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