El secreto de sus ojos: Demasiado marketing

Columna publicada en el último número de la revista Noticias.

Voy muy poco al cine. Una vez al año. "No soy un cinéfilo", como se define la Presidenta, por lo cual me maldigo muchísimo si la elección no es afortunada. Durante 2009 no fui al cine, por lo cual la semana pasada decidí recuperar el tiempo perdido y compré el DVD de la película que debería haber visto: El secreto de sus ojos. ¿El precio? 29,90, un regalo.

Las recomendaciones eran muchas. El nivel de recaudación, otro dato. También las actuaciones de Darín y Francella, el "no parece una película argentina". Hasta me mostraron el truco fílmico del Estadio de Huracán (pueden verlo en Youtube) donde la misma cámara que capta la toma aérea "baja" en secuencia sin corte hasta el escalón de la tribuna popular donde están los protagonistas. Bien. Sólo me llamó la atención que un partido entre Huracán y Racing pudiese juntar tanta gente...pero lo tomé como una licencia por el bien del espectáculo cinematográfico.

Menos mal que la vi días antes de que fuera nominada al Oscar en el rubro mejor película extranjera. Menos mal, digo, porque la influencia de tan autorizada opinión tal vez modificaba mi sentido crítico. Y ahora, aún a costa de quedar a contramano del sentimiento nacional por llegar a Hollywood, quiero expresar lo que sentí tras verla. El secreto de sus ojos es una película del montón. Tiene bastante lugares comunes -un pecado en toda obra artística-, segmentos que podrían haber sido quitados sin afectar el desarrollo (y aliviado al espectador) y, por sobre todo, demasiado marketing. Que la haya visto muchísima gente no es sinónimo de que sea una gran película. Pero creo que la suma de todos esos factores contribuyó a una gigantesca bola de elogios que desarma el sentido crítico de los espectadores. ¿Quién puede disentir con tanta admiración? ¿Quién puede contradecir a tan reputado elenco y director de excelsa corrección política? ¿Quién puede animarse a decir que es una película del montón luego de ser nominada para el Oscar? Sí, no es sencillo. Tampoco es un bodrio. Pero si no la vio, acuérdese lo que le digo. Y juzgue por usted mismo.



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