Polémica en Junín: parte II

Dos posts abajo, se cuenta que la revista de Szpolski, Veintitrés, se regala con uno de los diarios de Junín llamado Democracia. Su competencia cuestionó ese obsequio "subsidiado" tal vez por la publicidad de la municipalidad local que aparece en el semanario capitalino (?). Ahora, el director del diario Democracia, Héctor Moisés Lebensohn, envió su respuesta, donde destaca que La Verdad, su vecino, no paga impuestos:

Hipótesis absurdas

Un defecto recurrente en los periodistas argentinos es "tirar" hipótesis absurdas. "Tirar" conjeturas sin la más mínima seriedad ni investigación. Acusar, inventar y delirar sin ningún sustento fáctico. Así como existen las "lluvias de ideas", hay periodistas que piensan que deberían existir las "lluvias de hipótesis". Y así, imaginan posibilidades francamente insólitas. Como muestra de este defecto, en el resonado caso Pomar, los periodistas "tiraron" diversas suposiciones que nunca siquiera intentaron probar: que la familia estaba involucrada en el tráfico de drogas, que se habían escapado del país por deudas e, incluso, que se trataba de un crimen pasional. De modo totalmente innecesario, se inventaron teorías absurdas, que finalmente tuvieron como secuela desacreditar al periodismo y denigrar a una familia.

Esta manía de "tirar" hipótesis no es nueva, sino que -desgraciadamente- es repetida por un sinnúmero de periodistas, aún en el ámbito local. Una muestra de este criticable proceder es el artículo "Mariposa traicionera" de La Verdad del domingo 6 de diciembre.

Allí, La Verdad sostuvo que se debía desconfiar de DEMOCRACIA porque la revista Veintitrés, que aparece junto a la edición sabatina de este diario, era "un regalo demasiado caro". Y, a renglón seguido, dejó entrever que su aparición estaría siendo financiada indirectamente por la Municipalidad de Junín.

Entendemos que se podría intentar justificar los delirios de los periodistas que cubrieron el caso Pomar debido a la necesidad de brindar datos nuevos y frescos para saciar la necesidad de información del público. Pero que un periódico ataque medi-tadamente a su competencia directa, basándose en pueriles conjeturas y con un total desconocimiento de causa, es sencillamente inaudito y despreciable.

DEMOCRACIA siempre ha brindado a sus lectores "adicionales" al diario. Como nuestros lectores recordarán, han acompañado las ediciones de este matutino: fascículos coleccionales, entre muchísimos otros, el Cuerpo Humano, la Enciclopedia Espasa Calpe, y el Cancionero Popular Argentino; libros, como Martín Fierro, El Principito, Don Segundo Sombra y varias decenas de otros títulos; numerosísimos compacts de música, desde folklore hasta pop internacional; y también revistas y suplementos, como Magazín, Nueva y Veintitrés.
DEMOCRACIA nunca precisó de arreglo secreto para que aparezcan tales adicionales, sino solamente de la voluntad comercial y periodística de hacerlo. No hay "fantasma" alguno, como intenta hacer creer La Verdad, sino la apuesta histórica de DEMOCRACIA de brindar a sus lectores la más completa y variada información, incluyendo la aparición de los más diversos adicionales.

Resulta de una tremenda bajeza atacar tan sólo para lograr una ventaja por caminos desleales. Es indigno que un diario como La Verdad "tire" absurdas hipótesis contra otro diario. Al final de cuentas, y por más ridícula que sea la suposición: ¿usted acaso no se sentiría ofendido si un vecino "tira" la hipótesis que usted vende droga porque compró un auto nuevo?
En el caso del vecino, lo más probable es que la acusación sea producto de la envidia. En el caso de La Verdad, además, que se base en la intención de "embarrar la cancha" ante la imposibilidad de justificar el absurdo privilegio que lo libera de pagar cualquier impuesto.
Como ya lo destacó DEMOCRACIA en diversas oportunidades, La Verdad es el único diario del país que no paga ningún impuesto gracias a exenciones improcedentes e ilegales, teniendo en cuenta el carácter comercial del mismo.

Semejante privilegio ha sido cuestionado no sólo por DEMOCRACIA, diversos medios regionales y ciudadanos en general, sino también por ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas) y la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) en sendos comunicados. Es que no puede entenderse cómo un periódico, en lugar de respetar la libertad de prensa, la viola sistemáticamente al ampararse en injustificables beneficios fiscales que le otorgan una ventaja desleal frente a otros medios de comunicación.
Defender los privilegios obtenidos es, ciertamente, una tarea difícil y embarazosa para La Verdad. Por eso eligió un camino alternativo: "tirar" hipótesis infundadas y desviar el eje del verdadero debate.


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