En la última jornada de la 17 th World Digital Publishing Conference en Barcelona, surgió un debate impensado cuando Gumersindo Lafuente terminó su disertación. Lafuente fue el creador y el director de Soitu.es hasta hace poco más de una semana atrás, cuando luego de 22 meses debió cerrar por no poder pagar los sueldos. Era un sitio innovador, con una apuesta importante a la tecnología, con desarrollo de widgets, por ejemplo.
La charla de Gumersindo Lafuente no fue tan interesante para quienes ya lo hemos escuchado alguna vez. Esta era una buena oportunidad para buscar los claros y oscuros de Soitu.es, pero Lafuente trajo su discurso de siempre: el periodismo cambió, los periodistas ya no son los intermediarios (como dice Kirchner), la tecnología debe ponerse al servicio del periodismo y la gente que circula por la red puede tener mejor contenido que los periodistas. Lafuente decía esto en un salón con 150 directivos de empresas periodísticas tradicionales. Es una buena táctica para escandalizar a los abuelos, pero no sirve para aclarar por qué Soitu.es fracasó. Sólo al final de la conferencia, cuando Ramón Salaverría que hacía de moderador preguntó sobre qué revisaría de su estrategia con Soitu, Gumersindo reaccionó como un periodista tradicional y le echó la culpa a la crisis.
Paréntesis: Lafuente, como Fogel, y tantos otros periodistas que dejan el papel y llegan a la web, se convierten en cruzados, se pasan al fánatico bando de los conversos. Entonces empiezan a hablar de audiencias, de redes sociales y de millones de usuarios... Y reniegan del sendero por donde llegaron a donde llegaron, la del periodismo tradicional. En su esfuerzo por diferenciarse de sus ex colegas, pasan a un ultrismo que es tan pésimo como el conservadurismo que asola en muchas redacciones.
Ahora bien, mientras le respondía a Salaverría, Gumersindo le pegó unos palos a la agencia EFE, sólo como ejemplo de lo difícil que es trabajar con mentalidades preweb. Lafuente dijo que en los últimos dos años se lo pasó aconsejando a EFE que taggeara las noticias, porque eso le iba a servir en algún momento. Pero nada. Luego redondeó lo que estaba diciendo y una cara conocida de él se levantó en el fondo del salón. Era el de EFE. Con mucho respeto, cosa que uno y otro se enrostraban antes de contestarse, el de la agencia se declaró un seguidor de Soitu, sitio al que le gustaba visitar... con una salvedad. "Gumersindo, ¿no crees que muchas veces le faltaba periodismo? Si querías enterarte de algo noticioso, no lo tenías". Lafuente lo aceptó y, en ese caso, le echó la culpa a la prosperidad que se vivía en el periodismo español cuando armó Soitu: "Era muy difícil contratar a periodistas con experiencia, porque la mayoría ganaba muy buenos sueldos y no querían ingresar a un proyecto que necesitaba desarrollarse".
Creo que el cruce casual entre Lafuente y su ex proveedor ha sido lo más esclarecedor para entender en parte por qué pasó lo que pasó.




4 comentarios:
Noto que hay algo de resentimiento entre lo tradicional y lo nuevo, como si no pudieran convivir. Y aquí estamos hablando de gente con experiencia. Soitu no fracasó por sus contenidos, sino porque se cayeron inversores. La calidad no cuenta si nadie pone plata para solventar un negocio.
Muy buen blog! Te invito a visitar el mío!
www.legosargentina.blogspot.com
Muchas gracias!
Interesante anécdota para seguir el análisis de lo que pasó con Soitu.es
Darío, este post lo he recomendado y enviado por correo a varios amigos, porque es esclarecedor y tu visión la comparto 100%. Acá no se trata de la guerra de los mundos. Soitu demostró que el ser distinto e innovador no garantiza el éxito, y hay un dato revelador: el 85% de su tráfico lo visitaba una vez al mes. Eso no le ocurre a El País, El Mundo, Clarín o Perfil. Y la cuestión al fin del día no es quién tiene más audiencia, sino quién descubre un modelo de negocio rentable.
El periodismo de calidad no se discute, y no es patrimonio de una plataforma, sino de la gente. Soitu nunca dio una exclusiva, y eso se sigue pagando en el mundo real, no en el virtual.
Sindo dijo hace unos días: cuando encontremos el modelo, habremos encontrado el negocio. Es poco ilusionante lo que dice, porque seguimos pendientes de la dádiva sin retorno. Si la gente quiere paciencia económica con los proyectos, que pongan la plata ellos. Invertir es poner dinero para ganar, no para tirar. Y sólo en Internet parece que el modelo de inversión=tirar guita es el que debe aplicarse. Y no es así
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