Elecciones: una jodita para Tinelli

Columna publicada el sábado en el diario La Tercera de Chile, y refrendada hoy.




El cierre de campaña telefónico de Néstor Kirchner a través del programa de Marcelo Tinelli no debería sorprender a nadie. Desde que Showmatch está al aire (20 años), pasaron por allí todos los presidentes de la República, y también quienes quisieron serlo y no pudieron. El pionero, cuándo no, fue Carlos Menem, el primero en cerrar su campaña en el programa cómico, pocos días después de que pediera su hijo y horas antes de ganar la reelección en 1995.

Con la gestión Kirchner, iniciada en 2003, Tinelli tuvo una relación dual, aunque siempre le sacó provecho. En un principio, tenía en su staff a un dúo de cómicos que imitaban las rabietas de Néstor y las frivolidades de Cristina, pero de un día para otro dejaron de aparecer. El conductor se dedicó a grandes veladas con “Bailando” y “Cantado por un sueño”, y se dejó de molestar al poder. En el medio, adquirió una radio –Del Plata-, y el propio Kirchner, entonces presidente de la Nación, fue a su inauguración. Pasó mucho tiempo hasta que los políticos volvieron al show de Tinelli. En 2007, el conductor se mostró con la candidata Cristina y Kirchner en un polideportivo que construyó gracias al millón de dólares que el gobierno otorgó en forma de subsidio.

Este año, con la parodia de Gran Hermano titulada Gran cuñado, Tinelli volvió a poner a sus políticos de caricatura en pantalla. Poco tiempo antes, había logrado un negocio redondo: le vendió la radio que inauguró con Kirchner, a un grupo empresarial –Electroingeniería-, sospechado de ser beneficiado por el Gobierno y testaferro mediático del mismo. Radio del Plata se convirtió así, de un día para el otro y a meses de las legislativas, en otro medio oficial.

Por su lado, el programa de Tinelli se convirtió, con su segmento Gran Cuñado, en el centro de conversación de toda la campaña electoral. ¿Quiénes salían beneficiados con las imitaciones que se hacían? ¿Era cierto que muchos políticos llamaban para entrar a la casa? ¿Favorecía o perjudicaba a los Kirchner su protagonismo en el estudio televisivo? La falta de debate por propuestas, la desaparición de los partidos que fueron reemplazados por personalismos, dejó al programa de Tinelli como tema principal de cualquier conversación política. Hasta los noticieros televisivos reflejaban qué pasaba en Gran Cuñado.

Pocos días después de las elecciones del domingo ya saldrán los trabajos sociológicos donde expliquen cuánto influyó el programa de Tinelli en los resultados finales. Los triunfadores festejarán haber participado (o no) del experimento televisivo. Los derrotados adjudicarán a sus caricaturas la pérdida de votos. Sea cual fuera el escrutinio final, estas elecciones parecen haber sido programadas para beneficios del conductor. O como dicen en el programa más popular de la televisión argentina, todo parece ser “una jodita para Tinelli”.



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