Diferencias entre Argentina y Brasil, a raíz del cierre de un diario



Con la llegada al poder de Tabaré Vázquez en Uruguay y Michelle Bachelet en Chile, nos preguntábamos tres años atrás por qué esos dos países tienen mejores políticos que los argentinos. Por supuesto que no había respuesta, pero dejaba en claro que estos dos parecían muy diferentes al entonces presidente argentino y, ahora, a su sucesora. El tiempo ha confirmado que en Chile un presidente que se retira y apoya al que sigue, no intenta seguir siendo presidente en las sombras. Lagos es la contracara de Kirchner (se podrá decir que en ningún país un esposo "elige" a su esposa como sucesora para gobernar").

Del otro lado, Tabaré se movió como un hombre serio en el conflicto de las papeleras, y eso no sólo demostró que trabajar para las tribunas es de corto plazo, sino que el propio gobierno argentino hasta parece darle la razón ahora.

¿Por qué Brasil sigue sacando cuerpos a la Argentina? Ya está claro que esa diferencia la marca el listado de políticas de Estado, que no cambian cuando cambia el presidente del país. En la Argentina, las políticas de Estado quedan sepultadas por las necesidades electorales del grupo que está en el poder. Y esto influye no sólo en el largo plazo, sino en la vida cotidiana de todos. Fíjense por ejemplo, el caso de Gazeta Mercantil, el diario más antiguo de Brasil, que deja de aparecer sofocado por las deudas. Dejó de circular, y lo más problable es que no lo vuelva a hacer. La empresa editora pasará parte de sus periodistas a otros productos, y tal vez se cree un sitio económico con plantel reducido. ¿Qué hubiese pasado en la Argentina? Los Kirchner lo hubiesen comprado a través de algún testaferro, y lo sostendrían a puro aviso oficial.

Luego de ocho años de gobierno kirchnerista, ¿qué emprendimiento ligado a la era digital dejarán como obra máxima? Todas las iniciativas interesantes fueron muriendo antes de que Néstor Kirchner terminara su mandato. Aquellas que pretendían transparentar la democracia, fueron desactivadas una a una. Quedan cáscaras vacías. Y en esto, Brasil también muestra otro camino. El sitio Dominio Público, por ejemplo, es una biblioteca digital creada en 2004. Con literatura, historia, videos y música de Brasil, pero también de obras universales que son de dominio público. Y está desarrollada con software libre. Una buena idea gubernamental.

¿Cómo sería en la Argentina? La biblioteca tendría un nombre limitante en lo ideológico. Podría ser Scalabrini Ortiz o Jauretche, para mostrarse anti imperialistas desde el logotipo. Y como suele suceder en el mar de contradicciones del oficialismo, estaría basado en software pago, en lo posible de Microsoft, para no andarse con chiquitas.


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