Lanata pasa a ser mala palabra en Crítica, el diario que fundó

Desde ahora, que ya no aparecerá su columna dominical, Jorge Lanata dejó de escribir en el diario Crítica, que fundó él mismo hace poco más de un año. Los periodistas del diario recibieron el viernes un mail del fundador, donde les adelantó que se "sentía despedido", porque los dueños del diario (con el español Antonio Mata, a la cabeza) le quitaron a sus dos colaboradoras. Es decir, Lanata se quedó sin sus dos cronistas, Luciana Geuna y Jéssica Bossi, que él había sacado de la redacción de la revista Noticias.
Poco antes, los dueños de Crítica ya habían decidido que Lanata dejaría de aparecer en tapa, salvo que consiguiera una gran primicia. Si la nota era una más, podría llegar a aparecer el título en tapa, no así su autor. Como el periodista persistía en continuar escribiendo el domingo, "los españoles", como llaman en el diario a la administración Mata, le quitaron las dos periodistas que buscaban la información para las notas de Lanata. Entonces, el fundador del diario decidió retirarse de la cancha (cada uno tuvo su excusa perfecta para dejarse de soportar).
Desde hoy, entonces, pasará a ser mala palabra dentro de Crítica, una constante lanatiana. Funda un diario, se va y pasa a ser la oveja negra.
También dejaría el diario otro personaje menor en la historia, pero con glorias pasadas, el escritor Miguel Bonasso, a quien los españoles le quitaron la vidriera que es la contratapa de un diario, por menos ventas que tenga. Enojado, "Cogote", así le dicen al ex montonero, pegaría el portazo en las próximas horas. La política recupera así, a tiempo completo, a un hombre que fue incondicional de Kirchner y ahora se aleja cada vez más.


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