Educando a Bill Gates



Bill Gates hijo, desordenado y desobediente, discutía todo lo que se le indicaba. A partir de los 11 años, las trifulcas con su padre fueron resonantes. El padre, un hombre altísimo, de firme autoridad, no lograba que el chico le hiciera caso. Típico: lo mandaron al psicólogo a los 13 años.

-¿Cuál es el problema, querido? -preguntó suavemente el psicólogo.

-Mis padres y yo estamos en guerra -respondió el chico.

-Ajá. ¿Y qué es lo que se discute en esta guerra?

- Sé discute quién manda. Si ellos o yo.


Rolando Hanglin escribe en La Nación una breve guía para padres, basada en la difícil educación del áspero niño de Seattle.


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