Los elogios de Jorge Asís

Gracias a que Google alerta, me entero que el maestro Jorge Asís me ha dedicado un delicioso párrafo en su portal -como gusta llamarlo- y que copio a continuación:

Bienvenido sea también el perenne Enrique Nosiglia, alias El Coti.
Viene capitalizado -El Coti- por las canas repentinamente respetables. Convertido en el sexagenario que complementa la incompleta biografía política del hotelero próspero.
Darío Gallo, el biógrafo incesante, meticuloso, supo encarar la magnífica hazaña de componer 300 páginas definitivamente olvidables sobre El Coti. El sujeto sombrío que logró estimular el temerario prestigio de monje más o menos negro del alfonsinismo. A partir del ejercicio sabio del misterio, siempre generador de curiosidad. Y del ejercicio selectivo del silencio, el sublime atributo que ampara la carencia de contenidos. Para colmo Coti, que se sepa, hasta aquí, según nuestra insuficiente información, no albergó nunca ninguna idea superadora. Ni empatadora. Tampoco, claro está, una idea ni siquiera perdedora. No tuvo, en fin, ninguna idea. Lo cual agiganta el empeñoso texto vanguardista de Gallo.


Para que el elogio de Asís sea completo, me arrastra al fango de la intrascendencia en un opúsculo con ¡28 adverbios terminados en mente! Esa y no otra es la única marca que tiene el maestro Asís de haber pasado por la redacción de Clarín.

Contra la falta de ideas del Coti, justo escribí sobre una esta semana: la de copar entierros. Para leer el texto completo de Asís, en su portal.



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