Gadget métrico: pocket balance


Dos años atrás, fui a una de las reuniones de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), a Quito, Ecuador. Entre seminarios y almuerzos, lecturas de informes y cafés entre periodistas, el bloguero y periodista Christian Espinosa ofició de guía por algunos lugares de la ciudad. Como siempre suele ocurrir, me faltaba un adaptador para cargar mi flamante Palm TX (que ya no uso más). Nos desviamos del recorrido hasta una especie de ferretería, donde encontraría el adaptador. Pero en cuanto entré me llamó la atención una pequeña balanza de colgar, la pocket balance, lustrosa, impecable. Costaba unos 11 dólares. Casi me traigo dos, porque conozco varias personas a las cuales les hubiera encantado recibirla. Pero compré una sola. A la izquierda, mide en kilogramos; a la derecha, en libras.


Esta antigua balanza de colgar es una maravilla de la tecnología. No consume energía, no ocupa lugar (entra en un bolsillo de un saco), y cumple su función con sólo colgarle en el gancho el objeto a pesar. En el Buenos Aires de hace décadas la usaban verduleros, pescadores y cualquier vendedor ambulante que necesitara pesar in situ. Yo peso muy pocas veces, pero siempre necesito el peso justo para calcular otras variables, como el fuego.


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