Los derechos humanos de Kirchner

Ya se hablado aquí del viejo Bayer y su conocimiento profundo de la familia Kirchner, pero ahora el mismo personaje vuelve a hablar del nieto y eso cobra actualidad. En un libro de charlas que acaba de salir a la calle, Osvaldo Bayer cuenta que el ahora defensor de los derechos humanos Néstor Kirchner siempre tuvo una conducta coherente mientras fue gobernador: jamás le dio bola a reivindicaciones que ahora hace a menudo. Como Bayer no cobra de este gobierno, habla suelto de cuerpo, cosa que no pueden hacer otros intelectuales que tienen sueldos en diferentes facultades o programas de tevé bien pagos en el canal oficial y en el canal Encuentro del ministerio de Educación. Hay que leerlo a Bayer con la seguridad de que el Gobierno jamás podrá debir que el periodista y escritor es golpista, o está a sueldo de los monopolios. Debajo de la tapa, parte del testimonio de Bayer en charla con Nicolás Wiñazki:


"Kirchner fue un gobernador que no se llevó para nada mal con Menem ni con la implementación de medidas extremas capitalistas. En cuanto a los derechos humanos, tuve con él una experiencia triste, para no decir desagradable. Los cuatro tomos de La Patagonia Rebelde habían sido votados por la Legislatura de Santa Cruz como lectura obligatoria y comentario en los programas del quinto año del ciclo de los colegios secundarios. Fue una decisión casi unánime: la única representante que se abstuvo fue la diputada Sureda, radical, hija de un policía represor de las huelgas. Pero esa ley fue vetada en 1986 por el gobernador peronista de Santa Cruz, Arturo Puricelli, y su ministra de Cultura y Educación, Elsa Beatriz Alonso de Urrusuno.


Cuando subió Kirchner como gobernador, tuvimos la esperanza de que él levantara el veto de Puricelli y enviara de nuevo el proyecto a la Legislatura para aprobarlo como ley provincial. Pero no pasó eso. Kirchner guardó silencio. Y el libro sigue vetado. De eso no se habla. En vez del debate abiertoen las aulas, el silencio. Más todavía: cuando inauguramos el monumento a los peones fusilados en la estancia La Anita, de los Braun Menéndez, invitamos al gobernador Kirchner para presidir el acto. No vino, y envió en su representación ¡al jefe de policía de la provincia! ¿Cómo pudo hacer eso, si la policía había ayudado al ejército en los fusilamientos? Huelgan los comentarios.



Kirchner, siendo gobernador, tampoco concurrió cuando inauguramos el monumento al héroe de las huelgas rurales, el gaucho Facón Grande, José Font. A ese acto envió a De Vido"





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