Twitter, el gran escandalizador

Hasta hace unos meses, muy pocos hablaban de twitter, y lo hacían como aproximación. El fenómeno twitter no había explotado en la Argentina y sólo podía verse en acción en algunos usuarios extranjeros. Desde que surgió tuitiar, dos semanas atrás, el espacio twitter criollo creció hasta reunir en esa sola comunidad a más de 300 usuarios.

El aspecto más divertido es cómo escandaliza a ciertos sectores "pensantes", como diría Filmus, de la blogósfera argentina. Me recuerda cuando aparecieron los tamagochis. En esa época, una periodista bien informada, madre preocupada y estudiosa se horrorizó: "¡Esto va a estupidizar a los chicos! ¿Cómo hacer para que mis hijos no se prendan en esa??". El furor de los tamagochis duró seis meses y no creo que haya clínicas de rehabilitación para adictos a los tamagochis en ningún lugar del mundo. Ahora, con twitter pasa algo similar.

¿Por qué twitter escandaliza tanto que lleva a citar a Fucó? Tal vez, porque como pasó con los tamagochis, sus detractores creen que pueden pervertir a los niños, lavar cerebros o aumentar la alienación. Para achicar el pánico, conviene ver lo que está haciendo Karina Crespo o mirar el tutorial que hizo Alicia Rey.

O valdrá la pena leer la columna del próximo domingo de Esteban Peicovich (77) en el suplemento Enfoques de La Nación. Esteban, tal vez el usuario "más adulto" de twitter del mundo, se acercó al fenómeno sin preconceptos, a pesar del boludeo extremo que impera en algunas horas. Es que twitter como el blog, es una herramienta. Y su utilidad depende de quién la use.Anoche, encontré en twitter al realizador de unos documentales que había seguido con apetito, y con el cual se puede divagar sobre qué documental gastronómico podría realizarse. Otros han logrado conseguir trabajo a través de twitter. Y la mayoría lleva agua para su molino.

Mientras las viejas gordas de la blogósfera se escandalizan con twitter, en las próximas semanas surgirán nuevos emprendimientos basados en esa herramienta sencilla y funcional. Porque el problema no es twitter, sino la escasez de ideas. El que las tenga, podrá aprovecharlo sin gastar un peso. La única barrera es nuestra propia creatividad. Pero hay que apurarse. Dentro de unos meses (¿3?¿6?¿9?), surgirá otra aplicación. Y volverá el debate. Mientras tanto, a ver si surge una idea, sigamos tuitiando.


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