El canillita angoleño

Cada vez que Jorge Fontevecchia va de viaje a algún congreso de periodismo, cuando regresa realiza unos extensos informes que distribuye al consejo editorial de Perfil, integrado por directores y editores de las distintas revistas de la empresa. Soy informes jugosos, con tendencias en la industria a nivel mundial, experiencias editoriales novedosas, muchas veces mechadas con anécdotas personales. Son varias hojas abrochadas o CD's con extractos de cada conferencia. Como buen obsesivo, se lleva su laptop y va haciendo los resúmenes a medida que hablan los expositores. Esos informes jamás llegan al público o sólo algunos datos porque la materia es muy específica.En su último viaje al Congreso Mundial de Diarios hizo lo de siempre. Pero quienes leímos el informe que hizo al regresar nos divertimos mucho con su experiencia personal en Angola, donde fue a conocer cómo se edita la revista Caras en ese pequeño país africano. Por suerte para los lectores, en este número de Noticias que está en la calle, hay un largo ensayo sobre China y Africa, donde se incluye su experiencia. Tchizé dos Santos, la hija del presidente de Angola, es la directora de Caras y fue su anfitriona. Cuenta Fontevecchia:

El día que yo llegué, viernes 1 de junio, era feriado en Angola, el Día de los Niños, como en la vieja tradición soviética donde también es feriado nacional el día de la Mujer y tantos otros. Pero la redacción de Caras trabajó para que los pudiera conocer. Son una editora y tres redactoras, más dos fotógrafos, todos de Angola. En Portugal hay otra editora que elije el material internacional de Caras Portugal que usarán en Angola y el diseño lo realiza el departamento de arte de Caras Portugal también en Lisboa.

La revista está razonablemente realizada: tiene 100 páginas, la mitad de Portugal y la mitad de Angola, se imprime en Portugal y se lleva por avión a Angola (en Luanda todavía no hay talleres de impresión que se hayan salvado de la guerra). Imprimen algo menos de 10 mil ejemplares y no tiene devolución: "No podemos fabricar más y darnos el lujo de que nos sobren porque todo es muy caro", me explicaron. Es la única revista semanal a color de Angola (hay 4 semanarios políticos en papel diario) y probablemente es la revista semanal de África central de mayor calidad visual. Como en Angola no hay kioscos, tampoco en la mayoría de Africa subsahariana, la revista la venden chicos por la calle. Cuando pregunté cuáles eran las tapas más vendidas y cómo se resolvía el problema de la falta de devolución cuando una tapa lograba más demanda que las otras, me dijeron: "Muy fácil, libre mercado, la revista vale 5 dólares, pero los chicos que la venden en la calle, al ver que tiene más salida y se les acaba, la venden a 10 dólares".

En el aeropuerto, cuando me estaba yendo, nuevamente Tchizé me acompañó y al llegar me muestra que había un chico vendiendo Caras, quien creyendo que se trataba de un comprador se acercó. Tchizé le dijo que yo era el fundador de la revista y el pobre me regaló un ejemplar sin aceptar pago o propina, una situación entre incómoda y tierna que no parecía preparada".



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