Santiago Capurro, de tal padre...

Tanto anduvo Javier Salinas tirando su bronca en distintos blogs porque Cristina Kirchner se había quedado con el dominio cristina.gov.ar, entre otros, que la cuestión terminó estallando en la tapa del diario La Nación.Lo interesante, además, es ver cómo todo tiene que ver con todo, como decía Pancho Ibáñez. El contacto técnico en muchos de los dominios solicitados por Miguel Núñez, vocero presidencial, para su jefa histórica tienen como contacto técnico a Santiago Capurro. ¿Quién es? Es el hijo de Marcelo Capurro, uno de los dueños de la revista oficialista Debate. Capurro fundó ese medio junto con Héctor Timerman, quien abandonó raudo la dirección de Debate cuando fue nombrado Cónsul argentino en Nueva York y es guía turístico de Cristina Kirchner, cada vez que la señora va a N. Y.Con hurgar un poco, enseguida salta que tanto la revista Debate como las futuras páginas web de Cristina Kirchner tienen como contacto técnico a Santiago Capurro, un muchacho de 24 años que salió rápido como su padre para hacer negocios con el oficialismo.En octubre del 2003, cuando en Noticias escribí la primera nota sobre cómo el oficialismo distribuía publicidad oficial a los amigos, resalté que Debate era una de los semanarios que más dinero recibía por parte del Estado, cuando su tirada era una de las menores. Según me comentó un amigo que suele jugar de doble espía, en aquella ocasión Capurro llamó o le escribió a Jorge Fontevecchia para aconsejarle que no tuviera "periodistas mentirosos" en su staff.Pocos meses después, en una cena de las que suele hacer Pacho O'Donnell en su casa, donde invita a periodistas y escritores, Capurro sacó un tema insignificante en semejante cónclave de intelectuales: "¿Saben cuál es el periodista más hijo de puta de la Argentina?", preguntó al pequeño auditorio que no sabía a qué venía semejante encono con ¿Lanata? ¿Grondona? ¿Morales Solá? No, Capurro dijo "Darío Gallo", para incomodidad de algunos amigos presentes y de otros que ni siquiera sabían quién carajo era el motivo de los desvelos de Capurro.Tres años después, y viendo que la revista Debate está más oficialista que nunca, que uno de sus fundadores sigue siendo funcionario kirchnerista, y que el otro tiene un hijo que hace negocios con el vocero presidencial con los dominios de Cristina.gov.ar, compadezco al pobre Santiago Capurro, a quien no conozco. A él nadie le dirá "hija de puta" como dice de mí su padre. Pero todo podemos decirle, sin temor a equivocarnos, ¡Hijo de Capurro!


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