Historia de un éxito


Esta será la figura televisiva del 2007. Nina Pelozo, la mujer del piquetero Castells, firmó contrato para "Bailando por un sueño", el ciclo conducido por Marcelo Tinelli.Nina saltó de ignota compañera del dirigente de desocupados a figura mediática, cuando fue tapa en la revista Noticias, en pose sexy.


Este post comenzó a escribirse el 1 de enero, y quedó en borrador, sólo escribí el párrafo de arriba. Se retoma ahora, porque anoche miré a Nina "Bailando por un sueño" con Marcelo Tinelli y, sin dudas, el rating minuto a minuto habrá cantado que estaba a tope porque le hizo repetir la coreografía. Sin dudas, la Nina mediática surgió con aquella tapa de Noticias y surgió casi de casualidad. A principios de julio del 2004, se le hizo una entrevista al piquetero Castells en su barrio. Allí fue el redactor Nicolás Wiñazki y un fotógrafo de la revista. Unos días antes, en una manifestación filmada en un noticiero, había visto a Castells acompañado de la que parecía su mujer. Y le pedimos que le hicieran alguna foto, porque era llamativa y no estaba vista. Me parecía que detrás de cierto charme piquetero podía haber algo más. Cuando regresaron, el diálogo sin censura: "¿Estaba la mujer de Castells?". "Sí", dijo Wiñazki. "¿Y está bien la mujer?". "Para Castells, sí", respondió Wiñazki. "¿Hay fotos?". "Sí le hicimos unas caminando por el barrio". No he vuelto a ver esa foto en los últimos tiempos, pero la recuerdo nítida. Habían fotografiado a Pelozo en una calle de tierra, y ella estaba con unos jeans medio ajustados, zapatillas, una campera y pelo suelto. Era una mujer atractiva en medio del barro.


El segundo paso fue vender a mis jefes -en esa época yo era el encargado de la sección Política de la revista- una tapa con otro aspecto del movimiento piquetero. "¿Publicarían en tapa a la mujer de Castells sólo cubierta por un poncho?". "¿Cómo por un poncho? ¿Desnuda?". "Sí, el título podría ser el movimiento piquetero al desnundo". Risas. "¿Y ella aceptará?". "Lo intentamos".


El tercer paso fue convencer al redactor. Hay veces en que los editores pueden tener buenas ideas, pero los redactores tienen prejuicios, pesimismo o cobardía (temen "quedar mal" con el entrevistado). "Wiñazki, ¿la llamás a Nina para hacer fotos en el estudio y la hacemos sólo cubierta con el poncho de Castells? Además deberías entrevistar a ella, la historia es ella y no Castells esta vez.". "Yo la llamo, pero no le digo tanto, si viene luego vemos".


Tanto Castells como Nina, quien aún no había dado una entrevista en tevé, sabían que su movimiento se basaba en la exposición mediática. Así que la correntina aceptó y vino al estudio fotográfico, una tarde de julio del 2004. Wiñazki le hizo la entrevista en la oficina del director, mientras una productora y una maquilladora esperaba a Nina unos pisos más abajo. Al momento de hacer las fotos, como suele ocurrir, no se pudo conseguir un poncho similar al de Castells, pero el fotógrafo César Casco tenía en claro cuál era el modo en que queríamos la foto: que esté sexy.Nina Pelozo se cambió varias veces de vestuario y la foto elegida fue una en minifalda donde se alcanza a ver el rojo de su ropa interior. Esa tapa fue un éxito de repercursión, aunque no la de mayor ventas de ese año. Pero a partir de allí, la tele se empezó a fijar en Pelozo. Esa misma semana, rápido de reflejos, Castells organizó una marcha por Buenos Aires, y Nina la encabezó. Los movileros la entrevistaban, mientras otra piquetera agitaba detrás la tapa de la revista.


Por supuesto, Castells intentó sacar partido económico para su movimiento y pedía una donación para sus comedores. Por supuesto, también, le contestamos que nuestra mayor contribución era hacer conocida a Nina más allá de los límites del piqueterismo. Hasta hubo periodistas que rumorearon que se le había pagado diez mil pesos a Nina por esa foto. Toda la producción de Noticias de aquella tapa fue un taxi ida y vuelta al Gran Buenos Aires, y un cortado para Nina.


Este año, volvimos llevar a Nina Pelozo en tapa porque había firmado para "Bailando por un sueño" con Tinelli. Aunque hubo más producción, se viajó a Mar del Plata y ella vistió con prendas de alta costura, no causó la sensación de aquella vez, cuando era casi desconocida para el gran público, y estaba a años luz de ser la estrella del horario central de la televisión argentina.


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