Es una costumbre del kirchnerismo y de sus asesores mediáticos querer colgarse de éxitos que "dan bien en cámara". Uno de los impulsores fue Martín Granovsky, cuando era subdirector de Página/12 y pretendió hacerle creer a Tabaré Vazquez que si no hubiera sido por el "apoyo argentino" no hubiera llegado a la presidencia uruguaya.
Más tarde, cuando ganó Romano Prodi, Clarín publica un record mundial titulado así: "Kirchner, el primero en felicitar a Prodi". Un campeón el Presidente (lleva 250 horas de silencio por la derrota de su delfín en Misiones).
Ahora, Cristina Kirchner encarna ese afán saludador y trasciende que le envió una carta a Hillary para felicitarla, y hasta se la mostró a la periodista. ¿No era que los Kirchner no tratan con periodistas? Por supuesto que, para cerrar el círculo, Télam recogió la primicia. Esto último también ya se está volviendo costumbre.
Buffett apuesta a la información local
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Warren Buffett pagará 142 millones de dólares por la mayor parte de las
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