Tres años de aprietes

Esta semana, un funcionario de una embajada europea pidió una entrevista para hablar de "libertad de prensa", tras haber leído alguna declaración mía en algún lado. ¿Cuál era el objetivo del diplomático? Recoger informaciones para enviar el informe anual a su país. Hablamos media hora y, al final, ya en confianza, comentó una anécdota simpatiquísima. Como se entrevista con periodistas y también con funcionarios, en muchos lugares las visiones más "oficialistas" provenían de... los periodistas. El rubio se reía a carcajadas.
En unos días se cumplen tres años de la primera nota que habló sobre el apriete K a la prensa, cuando nadie hablaba. En esos días no había bloggers, periodistas, empresas periodísticas, ni sindicatos, ni ADEPA, ni SIP... No fue la única nota que escribí sobre el tema, pero es la más importante porque fue la primera. Pocos días antes, había ido a ver al secretario de Medios, Enrique Albistur, a Casa de Gobierno. Fue la última vez que pude entrar a la Casa Rosada. Y la última que vi a Albistur antes de que quisiera meterme preso.
Sin embargo, al funcionario de esa embajada le insistí que en la Argentina había libertad de prensa, aunque era muy difícil ejercer ese derecho por distintos motivos. Pero sí le aseguré que era el peor momento desde el retorno de la democracia en 1983. En eso coincide también Alfredo Leuco, en un excelente resumen que hace hoy en La Nación. Y que el europeo rubio debería sumar para redondear su informe.


Contacto

contacto

Archivo