Mejora la imagen de Kirchner


Desde que asumió en el 2003, el presidente viene reciclando su imagen. De a poco para que no se note. Al igual que Menem que al llegar a la presidencia se afeitó las patillas y se cortó el cabello, Kirchner va dejando de lado su proverbial abandono estético que él usaba como sinónimo de "qué natural que soy". Primero, se arregló la dentadura, luego un estilista le hizo un corte de pelo más modernoso. Por último, un sastre le confecciona sus sacos cruzados -que ya no le quedan tan llamativos- y le levantó el ruedo de los pantalones, que los rompía de tanto arrastrarlos. Pero también hay un cambio en sus gestos, por lo general torpes y ampulosos. Está más sereno y más acorde a su papel institucional. ¿Hasta cuando le durará?


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