A Grondona lo protege la virgencita.

El domingo pasado, el Diario Perfil descubrió al presidente de la AFA y vice de la FIFA, Julio Grondona, y a su hijo Humbertito revendiendo entradas en el hotel de la Selección en Alemania. Y los fotografiaron y todo. En otro país que fuera la Argentina, hubiese sido un escándalo. Pero acá no. Hoy, Clarín le brinda una página a Don Julio para que haga su descargo. El diálogo empieza así:
—Julio, ¿Descubrió un nuevo oficio?
—¿Cómo?
Antes del partido contra México se lo vio vendiendo entradas en la puerta del hotel, en Leipzig.
—Es cierto, cuando salen tres millones de entradas a la venta para un Mundial, siempre hay un remanente que se devuelve y la FIFA lo que hace es entregárselas a las federaciones que lo requieran. A nosotros nos dieron y las vendimos, por supuesto, al precio estipulado por FIFA, como corresponde. Je, je. Muy simpático todo. Pero al final de la entrevista, il capo, el que subió con los militares, el que fue socio de Emir Yoma durante el menemismo y cerró trato con Kirchner ni bien asumió; el hombre que maneja todos los negocios alrededor del fútbol argentino, "compra" a sus adversarios en la AFA y pide "favores" en las empresas periodísticas, demuestra al final de la entrevista que es un tierno. Justo cuando el periodista se pone duro con una pregunta, cuando desafía todo el poder de Grondona con una inquisición irreverente, Don Julio lo desarma con ternura. Veánlo.
—La última, ¿qué cábalas tiene? Y no diga: ninguna.
—Nooo, pequeñas cosas. Mi mamá me da alguna virgencita para que me proteja, cosas así. Nada relevante.

Actualización: como dice Juan Cruz en los comentarios, Clarín también había publicado Don Julio se puso el overol y vendió entradas. El título de Perfil fue: Grondona en persona vende entradas a 75 euros para ver a la Selección.


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