Gadget gastronómico


Los primeros chipás -yo los acentúo- los comí en la plaza central de Posadas, en Misiones , cuando fui a investigar la niñez del Coti. Allí, cada media cuadra hay un vendedor con canasta tapada con repasador blanco repleta de chipás .

La receta es sencilla: por cada medio kilo de harina de mandioca, van dos huevos y 100 gramos de grasa o margarina. Se le raya o se pica 200 gramos de queso tipo mar del plata. Se amasa, se deja descansar un rato y luego se forman los chipás del tamaño que se quiera (el ideal talle limón chico).

Como a las gentes de las grandes ciudades no les gusta amasar, Blancaflor sacó hace varios meses este gadget: una premezcla -sólo hay que agregarle dos huevos y media taza de agua- que facilita la tarea. No quedan como los que venden en las calles coloridas y calurosas de Posadas, pero son un buen simulacro (y acá corto, porque tengo que ir a apagar el horno).


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