La novela de La Nación

En los '80, Jorge Asís nos deleitaba con Diario de la Argentina, donde contaba su paso Clarín. Ahora, el periodista Alejandro Margulis cuenta su paso por La Nación, donde Claudio Escribano hacía y deshacía:

Tengo unos días de mierda, y ya no sé con quien comentarlo. La preocupación es de orden vocacional, porque hace un mes y medio me planté en el diario y dije que renunciaba. Se lo dije a Escribano, en la charla más cálida que hemos tenido en seis años (tanto que él terminó contándome de su abuelazgo reciente, y yo le dije: "Ah, a usted le va a venir bárbaro ser abuelo...", y él me preguntó si me estaba viendo con alguien, tan sereno me encontraba, y yo le dije: "con los dos mejores especialistas que hay en Buenos Aires, al menos para mí", y él me miró sorprendido y curioso, y yo le dije: "mis hijos, estoy pasando mucho tiempo con mis hijos", y fue como si le hubiera clavado una estocada sentimental porque reaccionó diciendo: "ah, los hijos, qué bueno éso. Yo nunca pasé mucho tiempo con mis hijos, fui lo que se dice un padre abandónico", y después vino lo de que acababa de ser abuelo y mi relfexión acerca de las bondades del tiempo compartido con los niños que llevan nuestra sangre, aunque por supuesto no usé estas palabras sino otras, más alusivas; y estuvimos casi media hora conversando, y no en su oficina del sexto sino abajo, en la mesita que él tiene dentro de la redacción, junto al corral de Secretaría, que es donde ya casi no se lo ve desde que fue ascendido a subdirector.

Margulis editó su obra en formato digital y puede bajarse aquí. E integra el portal de la literatura inédita, donde puede leerse gran cantidad de obras que esquivaron al papel.


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