Feinmann y el oficialismo bobo

El filósofo presidencial José Pablo Feinmann vuelve a mandarse una de las suyas en Página/12. Este intelectual notable que puede dar una clase sobre Hegel como escribir la premiada "Ultimos días de la víctima" con igual talento, suele derrapar por su kirchnerismo ingenuo. Que quede claro, Feinmann no cobra un peso de este gobierno -como muchos periodistas que le facturan al Estado- y su honestidad intelectual no está en discusión. Veamos qué dice el representante más inteligente del kirchnerismo bobo:

El resto de la oposición (centralizada en el periodismo) se asume en el modo de la indignación moral. Enfáticamente, con una pasión que surge, dicen, de su republicanismo sincero, enfrentan a un gobierno autoritario, que no respeta la libertad de prensa. Siempre hay un “apriete”. Todos hablan de llamados desde el poder. Llamados que sugieren el silenciamiento de la prensa. Esos llamados tienen nombre y apellido: sería saludable que los dijeran.


Estos nombres y apellidos ya fueron publicados en Noticias en octubre del 2003 con la tapa donde se hablaba del "Apriete K", y vueltos a reiterar en distintas notas. Reiteremos:

Néstor Kirchner, presidente de la Nación; Alberto Fernández, jefe de Gabinete, y Miguel Núñez, vocero presidencial.Todos ellos, según el rango del periodista o empresario "a apretar", levantan el teléfono y advierten, piden, exigen... ¿A dónde llaman? A Clarín, a La Nación, a Marcelo Tinelli, ¡hasta a Página/12 llaman! La respuesta a esa nota sobre el Apriete K fue esta estupidez del secretario de Medios, Enrique Albistur.

Creer que parte de la oposición "está centralizada en el periodismo" es otra ingenuidad del filósofo preferido de Néstor y Cristina. ¿Cuál cree que es el trabajo de Miguel Núñez (aparte de invitar a Feinmann para ver alguna vez al Presidente)? ¿Lo ha escuchado hablar alguna vez al vocero presidencial para aclarar algo? Núñez, aparte de unos negocios menores, sólo se dedica a tratar de apretar periodistas.

Habría que decirle a Feinmann que puede hacerse oficialismo serio -como gran parte del periodismo argentino- sin necesidad de ignorar los aprietes del Gobierno, que en algunos casos llegan a la extorsión. ¿Qué por qué no lo dicen todos salvo algunos "periodistas cloacales"? En poco tiempo -los tiempos de la política son cortos- una inmensa legión de movileros, redactores de radio. secretarios de redacción, jefe de noticieros dejarán escapar sus pasiones (reprimidas por los aprietes del Gobierno). En su oficialismo bobo, Feinmann remata:

Entre tanto ha surgido la figura del “periodismo libre”. Este periodismo asume el talante (usemos esta palabra) de la indignación moral. Luchan por la transparencia y por la libertad de prensa, de información, por un periodismo no sometido al autoritarismo presidencial. Recuerdan el lenguaje de la izquierda. La izquierda siempre se ha presentado como cuestionadora del poder. Ahora la palabra “poder” la utiliza este periodismo. “No nos entregaremos al poder.” “No cederemos a sus presiones.” Pero no enfrentan al “poder”. Enfrentan a un Gobierno.Feinmann (y Kirchner) estarían más contentos si el periodismo "se enfrentara" a la frivolidad menemista o al delarruismo inanimado... Pónganse contentos, aún algunos medios prefieren "cuestionar" el pasado, antes que ver las tropelías del poder presente. Es lo más fácil que hay. Decir "Menem es un corrupto" o "De la Rúa es un zapato" no es "periodismo libre", es de cobardes que no quieren ver que Kirchner extorsiona con dineros del Estado y Alberto Fernández miente sin miedo al ridículo, ni a la condena. El día que Kirchner no tenga poder, ¿a quién le va interesar enfrentarlo? Bueno, sí. Tal vez los alcahuetes de ahora le peguen a ese Kirchner para justificar su nueva lealtad.

Si algún lector del Bloc es amigo de Feinmann que le avise quiénes son los "apretadores" del Gobierno (son los mismos que él saludó cuando fue a cenar a Olivos).


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