Estilo periodístico


El sábado pasado, cuando estaba en Quito, desde el diario Perfil me pidieron una columna de 2200 caracteres sobre mi impresión del encuentro. Primero fue un compañero de Noticias, y luego también mi esposa, quienes me preguntaron por la columna. "No parece escrita por vos", me advirtió Laura. "¿Habrán tenido que cortarla?", me preguntó mi compañero. Nada pude decirles en ese momento porque no sabía cómo había salido. Hoy cuando llegué a Buenos Aires la ví:


Tuvieron que acortarla por razones de espacio, y para abreviar comenzaron así: "Un dato particular". Yo jamás escribiría eso, si tengo un "dato particular" lo digo sin anunciarlo. También tengo algunas otras manías como no usar "no obstantes" y "sin embargos", muy comunes en nuestra prosa periodística. Para los lectores del Bloc, va la versión original de la columna:


El informe sobre la situación de la libertad de prensa en la Argentina, del cual se da cuenta por separado, será comunicado el lunes por la SIP, pero no tendrá mayores modificaciones. La razón para creer que eso será así y no de otro modo es que no hubo debate tras la presentación del informe que relata los atropellos más recientes contra periodistas, incluidos los del Diario Perfil.


El presidente honorario de la Comisión de Libertad de Prensa e información, el uruguayo Danilo Arbilla, se paró de inmediato tras la lectura del sanjuanino Francisco Montes y reveló que estaba "gratamente sorprendido" y pidió un aplauso. Arbilla fue el primer integrante de la SIP que en el 2004 se preguntaba ante los delegados argentinos por qué no se hacía alusión a los aprietes a periodistas y a la discriminatoria distribución de la publicidad que hacía el gobierno de Kirchner, que venía denunciando la revista Noticias desde octubre del 2003.

Luego de Arbilla, intervine como representante de Perfil para mostrar satisfacción por el informe y agradecer a la SIP su visita a Buenos Aires en febrero del 2005, porque eso permitió este avance entre los tibios informes durante el primer año y medio de la gestión de Kirchner y el que aparecerá mañana, más cercano a la realidad. Y señalé además que el mensaje del presidente Kirchner sobre su "cuestión personal" con Jorge Fontevecchia, no era un mensaje dirigido a Fontevecchia, ni siquiera a los periodistas que trabajan en Perfil. Fue un mensaje al resto de periodismo argentino, a los diarios del interior del país, a los jóvenes periodistas que pueden autocensurarse. El que me critica o no se somete, dice Kirchner, se vuelve mi enemigo.
Solicité, además, que la SIP haga un seguimiento activo del caso argentino, porque su preocupación nos da ciertas garantías a quienes concebimos el periodismo como independiente del poder de turno.
Minutos antes de comenzar la lectura de informes, me acerqué a saludar a Robert Cox, el recordado director del Buenos Aires Herald durante la dictadura, a quien había conocido cuando la SIP envió la delegación a Buenos Aires y se sorprendió: "Me alegro mucho. Es muy bueno que ustedes estén acá", sonrió Cox. El día había empezado bien.




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