¿Por qué chilenos y uruguayos tienen mejores políticos?

Con la llegada de Michelle Bachelet a la presidencia de Chile, y con Tabaré Vázquez en Uruguay, la pregunta vuelve a aparecer: ¿Por qué chilenos y uruguayos han tenido mejores gobiernos desde que retornaron a la democracia? ¿Por qué las transiciones en aquellos países son más serias que las argentinas? A los seis meses de asumir Kirchner escribí cuál era el talón de Aquiles de los políticos argentinos. Ahora, con el triunfo de Bachelet, vuelven a destacarse las diferencias con nuestros vecinos:

El talón de Aquiles

Tómese como ejemplo a Carlos Menem - duró una década- , a Adolfo Rodríguez Saá- una semana- o a Eduardo Duhalde- un año y medio-. Cualquiera de ellos puede explicar con detalle cada una de sus jugadas políticas, justificar sus traiciones y explicar lo inexplicable. Hasta De la Rúa puede hacerlo. También Kirchner. Pero todos, sin excepciones, comenzarán a trastabillar cuando se hable de sus cuentas. Las públicas o las privadas, lo mismo da. ¿Por qué la mayoría de los gobernadores o presidentes argentinos tienen este talón de Aquiles en común?

En privado, suelen decir que para hacer política se necesita dinero, y así justifican esa trama de cajeros, recaudadores y operadores financieros que los rodean, no sólo en época de campaña electoral. La política se volvió empresa. La ética quedó reducida a una bandera opositora, a una ingenuidad casi deshonrosa. Si se mira a otros países de la región, Chile o Uruguay, por ejemplo, los “ricos” de la política son la excepción. En Argentina, el promedio de inmuebles de los senadores ronda los cinco – Cristina Kirchner levanta el nivel con 25 propiedades- ,y sus declaraciones juradas son más voluminosas que las de cualquier profesional exitoso. Lo curioso es que a todo el mundo le parezca natural.

El actual Presidente, Kirchner, al igual que los anteriores, resiste todos los análisis , menos los financieros. Desde sus declaraciones juradas al manejo de los fondos provinciales, todo da motivo para las dudas.Si alguno de los actuales gobernadores llegara al Ejecutivo Nacional, ¿sería distinto? ¿O Kirchner no es el más fiel representante de esa liga provincial? Pese a todo, no habría que dejar ganarse por el desánimo. Ya llegará el momento en que repugnado del oro, alguien venga por el bronce.


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