José Luis Cabezas, fotógrafo

La primera nota que cubrimos juntos fue un viaje en tren con el candidato radical Horacio Masaccessi por Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán en abril del '95. Las dos avionetas que iban cargadas de periodistas hasta Córdoba parecían confiables. A Cabezas le tocó segunda, que tuvo un desperfecto y demoró media hora en salir. "Casi me vuelvo a mi casa, mirá si esta mierda se cae...", decía ya en el aeropuerto cordobés.

El tren de campaña del radical era cómodo, tenía compartimentos como los trenes europeos. Cabezas cebaba mate amargo y en las paradas se colgaba del estribo para sacarle fotos al candidato. Lo fotografiaba como si fuera a ser presidente, pero cuando volvía a su asiento decía, como conteniendo la risa, "éste llega cuarto cómodo, ¿no?".

En un momento le propuse que fotografiara al candidato sentado en las vías, aprovechando que en Santiago del Estero no veía más que vía y yuyos. En la primera parada lo convenció a Masaccessi y lo sacó con ese fondo solitario. Otro fotógrafo que vio la foto cuando estaba armada saltó del tren para tomarla. Cabezas lo paró en seco y mientras lo ayudaba a subir de nuevo al tren le advirtió: "La armé yo, cuando quieras sacarle una armala vos". La foto apareció a doble página, creo que en la sección Zoom de Noticias, bajo el título (cantadísimo) "En las vías".

No le importaba el calibre del personaje para retratarlo como si fuera una figura internacional. Ese mismo año, 1995, fui a entrevistar a Facundo Suárez, ex jefe de la SIDE, que sería un recuadro dentro de una nota mayor. A Cabezas no le importaba. Le pidió permiso para subirse a un hermoso escritorio antiguo y desde allí lo fotografió. Ese retrato de Suárez fue seleccionado para la muestra itinerante que llevó sus fotos por todo el país.

En 1996 lo entrevistamos a Mario Firmenich en San Justo. Durante el trayecto en remise, Cabezas leía a García Márquez en el asiento de atrás: Noticia de un secuestro. Durante las tres horas se quedó atento presenciando la entrevista . Al regreso, preguntó con una afirmación: "Este chabón miente mucho, ¿no?". Tenia razón. Las fotos de esa entrevista fueron mejores que el texto.

En octubre de 1996 le hice la última y única entrevista a Guillermo Suárez Mason, el temible represor de la dictadura. Acordé fotografiarlo en Plaza San Martín y allí fue Cabezas. Lo fotografió de arriba a abajo con un teleobjetivo -el viejo no quería fotos de cerca- y nos quedamos sentados viéndolo irse: ""Qué chabón jodido éste, ¿no?". Todo lo decía riendo.

Esa debe haber sido la última nota que cubrimos juntos, dos meses después ya estaba instalado en Pinamar para cubrir la temporada de verano. Y el 25 de enero de 1997 lo asesinaron y lo prendieron fuego. Buena parte de la banda que lo mató ya está libre.


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