Hermandad latinoamericana

Taganga es una aldea de pescadores a cinco minutos de Santa Marta, en el caribe colombiano. Y tiene un hotelito enclavado en el morro que encierra la bahía que permite ver todo el pueblo mientras se desayuna ( la imagen fue tomada de este album). En esas playas se refugian suecos, alemanes y holandeses como si fuera el paraíso.

El cocinero-mozo que en diciembre de 1997 atendía a los huéspedes (un holandés, un viajante y yo) era un muchacho sonriente. cuyos bigotes trataban simular más edad de la que tenía. Casi siempre desayunábamos con el holandés y la dueña del hotel, por lo que Eleazar se limitaba a su trabajo y a saludar optimista.


Una mañana que desayunaba solo, Eleazar encontró la oportunidad: "Señor Darío, ¿puedo hacerle una pregunta?". Pensé que tendría algún otro negocio, que quería ofrecer alguna artesanía, pero no. "¿Qué quiere decir boludo?". La primera reacción fue ganar tiempo. ¿Me estaba cargando? ¿De dónde me conocía? Además, la palabra sonaba desubicada en ese lugar donde los turistas ni siquiera hablaban castellano. "¿Y dónde escuchaste decir boludo?". Sin abandonar su sonrisa Eleazar pintó en tres palabras el espíritu argentino: "Usted sabe que yo en temporada trabajo en el Parque Nacional, en el Tayrona. Y en esa época vienen turistas de su país, y yo atiendo un pequeño restaurant. Casi siempre que vienen los argentinos me gritan desde las mesas '¡dale con la comida, boludo'....!"


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