Once años de Noticias: de Altavista al blog.

Por estos días, hace once años que llegué a la redacción de Noticias. Mi primer trabajo fue hacer el espejo, una sección ya desaparecida, que consistía en mezclar a dos personajes en una operación simple, donde el resultado era una tercera. Ejemplo: Hillary Clinton % Alberto Pierri = Chiche Duhalde (Sí, ese fue el primer espejo mío).

Lo interesante de mirar a diciembre de 1994 es ver cómo la tecnología era casi inexistente. Sólo había computadores -en blanco y negro, como le decíamos- con procesadores Word. No existía ni internet, ni los teléfonos celulares. Había una línea fija por cada cuatro o cinco periodistas que esperaban turno para llamar.

En 1995 hice mi primera nota de tapa. Y en ese año viajé por primera vez enviado por la revista. Recorrimos junto al entonces candidato a presidente radical las provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán. El fotógrafo fue José Luis Cabezas.

En 1996 colocaron una (¡una!) pc con internet para medio centenar de periodistas. Muchos ni se atrevían a usarla. El buscador top era Altavista. En 1997 asesinaron a Cabezas. El programa Excalibur permitió el cruce de teléfonos para saber con quiénes se comunicaron los asesinos.

En la redacción, cada periodista pasó a tener una línea directa de teléfono en su escritorio, pero sólo había dos PC con internet en un rincón. Me compré una laptop y me suscribí a Sinectis. Tuve mis primeras casillas de email. En horas de trabajo desconectaba el teléfono para usar esa conexión a Internet. Hasta que se pudrió todo. El gerente de Sistemas le pidió al director de la revista que no me conectara desde mi escritorio. Fue mi primera pelea via mail.

En diciembre viajé a Barranquilla para participar del taller de narración periodística de García Márquez (el dibujo lo hice mientras Gabo escuchaba a un tallerista).

A ese taller también asistió un periodista de Clarín digital, cuando lo digital aún se lo asociaba a los relojes que no tenían agujas. En esa misma libreta que dibujé a GM anoté varias frases dichas por él. Una: "No anoto las ideas porque si no me las acuerdo es que no eran interesantes".

En 1998 cada periodista de Noticias tuvo conexión a internet en su escritorio. En junio viajé a Miami tras los pasos de un socio de Yabrán y descubrí maravillado que desde el hotel y con una llamada de teléfono local podía estar conectado todo lo que quisiera. ¿Cuándo llegaría ese abaratamiento a la Argentina?

En el 2000, en otro viaje por la costa oeste, tuve que escribir la nota de tapa -que había investigado la semana anterior- desde un hotel de Las Vegas. Me llevó todo un día relatar esa historia de negocios entre Emir Yoma y Julio Grondona con los edificios de Puerto Madero.

Sólo bajé al lobby una vez a comprar un yogurth al maxikiosco del Hard Rock. A la vuelta, mientras pensaba qué final iba a darle a la nota de Yoma y Grondona subió a mi ascensor Robert De Niro charlando a lo De Niro con dos o tres acompañantes tipo ropero, mientras al fondo se oía el tintinear de las tragamonedas que escupían pequeñas fortunas. Una escena digna de la mafia.

En el 2001 compré un minigrabador digital en Nueva Zelanda por cien dólares. Era un avance notable para la grabación de reportajes. Ahora, es una pieza de museo. En diciembre me suscribí, sin saber bien para qué servía, a Blogger.

Del 2002 hasta ahora se intensificó el uso de base de datos, la búsqueda de información para nutrir a las notas y casi todos sabemos más o menos para qué sirve Google. Pero aún cuesta explicar por qué todos los periodistas deberían tener un blog.


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