Censura, ética y puchero.

Me acaba de llamar escandalizado Diego Dillenberger, director del sitio Medioslatinos, por la escasa repercusión que le dieron los diarios a la presentación de FOPEA, tal cual preveíamos unos post más abajo. Esta noche en Noticias encontrarán una nota sobre la encuesta, que me encargué de monitorear desde mi exilio de retina y a ojo tapado. Dillenberger, quien también tiene su programa de cable, La hora de Maquiavelo, llevará este domingo a la medianoche a un integrante de FOPEA. Diego está sorprendido, primero por la escasa difusión que tuvo la conferencia de ayer, y por otro, por los resultados del sondeo. Le llama la atención que más del 90 por ciento de los encuestados dijera conocer casos de corrupción a su alrededor. Y que le pongan poco más de cuatro (en una escala de 1 a 10), al nivel ético de los periodistas argentinos. Una falta grave a la ética es conocer hechos de corrupción y no denunciarlos. Sería saludable para nuestro oficio que aquellos que no pudieron colocar una triste gacetilla en sus medios sobre la encuesta de FOPEA, lo denuncien. Aunque sea en un blog, que puede ser éste.
De lo contrario, habría que tomar como propio el escrito de Roberto Arlt sobre "el escritor como operario: "Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacilamos a veces en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. Y, además, hasta a veces nos permitimos el cinismo de reírnos y de creernos genios..."


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