Cómo escriben los periodistas

Quienes quieran parecer periodistas y no lo sean, deben cumplir manejar tres ingredientes: profusión de adverbios terminados en mente, sin embargos y no obstantes. La prueba es sencilla: veamos una nota editorial de La Nación. Separadamente, básicamente, promisoriamente, especialmente. Un asco. También tiene su "no obstante", aunque sólo uno. Dice Miguel Ángel Bastenier, de la Escuela de El País, en "El blanco móvil, curso de periodismo":

"No es nada conveniente comenzar frase, y no digamos párrafo, con adverbios, preposiciones, no obstantes y emperos, que además de cursis, casi no aportan información cuando están emplazados en cualquier punto del texto, pero si encima inauguramos con ellos la unidad o bloque informativo no haremos sino retrasar, anteponiendo elementos de escasísima carga de sentido, el momento de empezar a contar lo que de verdad queremos contar".


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